Análisis sobre la comercialización del Mail Art, por Nilo Casares

El pasado nueve de octubre de 2003 Marc Florant Contemporary Art, a través de un pasa la bola (copy and pass) postal, y con la advertencia expresa de no ser una pieza de mail-art, convoca una subasta de obras de mail-art en París con el retador principio Nos atrevemos… señalando la necesaria salida de la marginalidad como justificante de la oportunidad de una subasta así. Este Nos atrevemos…, seguro, preveía el enfrentamiento con que en otras ocasiones habían reaccionado los mail-artistas, y al momento respondieron el español César Reglero, coordinador del Templo del Sol y del sitio , y el uruguayo Clemente Padín, , en misiva conjunta invitando a contestar esta iniciativa; las distintas reacciones se pueden consultar en el sitio de CR.

Es general atribuir el mail-art a Ray Johnson (1927-1995), cuando en 1955 comienza los envíos postales de sus moticos, término que emplea para investir de distinción sus collages, pero será en 1962, a raíz de la fundación de la New York Correspondence School, que pronto pasaría a denominarse New York CorresponDANCE School, cuando se funda el mail-art bajo la sencilla fórmula de resucitar el viejo cadáver exquisito sustituyendo la presencia de los participantes por una red de corresponsales bajo el lema de add to and return to (añade y devuélvelo a) Ray Johnson.

Otros atribuyen los principios del mail-art a los futuristas, los dadaístas o a Marcel Duchamp porque mandó cuatro tarjetas postales a sus vecinos. Resulta empalagosa la sempiterna asignación a Duchamp el Travieso de cualquier actividad artística relevante del arte del novecientos para darle lustre, también con el mail-art; sin embargo el mail-art no se sustenta en el envío de una obra a través del correo postal, sino en aprovecharlo para establecer redes de comunicación no jerárquica entre mail-artistas, un fenómeno que se repetirá con el net.art, del que el mail-art es claro precedente. Por eso, aunque existan precedentes de actividad artística aprovechando las oficinas postales, sólo cuando se prima el intercambio entre pares sobre cualquier otro valor el mail-art puede ser dado de alta en la Historia del Arte, y así sucede cuando la NYCS elude las estructuras artísticas establecidas desde una red paralela tan accesible como el correo postal.

Empeño idéntico al de algunos popis, más todos los fluxus y conceptuales, y si bien RJ inicia el mail-art, no llama mi atención hasta que On Kawara realiza la serie de tarjetas postales I got up donde confluye lo más íntimo de la biografía, la indicación de la hora en que vuelves en ti, con la absoluta impersonalidad de fijar con tampones remite, destino y mensaje (1968-1979); e insiste con sus telegramas I am not going to commit suicide- don’t worry, I am not going to commit suicide- worry y I am going to sleep- forget it (1969), o la serie de telegramas I am still alive, seis de ellos dirigidos a Konrad Fisher en 1970, uno a Alfred Pacquement, el mismo año, y trece a Yvon Lambert, en 1972, enviados siempre tras invitaciones artístico-institucionales. Telegramas a los que cabría encontrar precedente en el que Robert Rauschenberg envía a Iris Clert This is a portrait of Iris Clert if I decided (1961), poco antes de la fundación de la NYCS y cuando RJ llevaba unos años con sus moticos que evolucionarían a sus añade y devuelve fundamentales para comprender el mail-art y razón de que en 1970 el Whitney Museum le invite a organizar una exposición de mail-art para la que se limita a poner como remite la dirección del museo, sin advertir de su exhibición y posterior catalogación, y exponer todas las obras recibidas en un templo del arte sin el filtro que siempre aplican sus conservadores, consejos, jurados, directores y demás especímenes propios al medio.

Al año siguiente, en 1971, la VII Bienal de París institucionaliza más el fenómeno del mail-art, y no extraña que en 1973 la NYCS eche el cierre, pero ya había sido formulada la Eternal Networking de los mail-artistas por el francés Robert Filliou (1968) y desarrollada por la revista FILE, editada por los canadienses General Idea a partir de 1972, de manera que el mail-art se independiza de su creador y pasa a convertirse en un movimiento masivo que para entenderlo bien sólo puede considerarse bajo términos más amplios del estilo del Romanticismo, el Modernismo o el Postmodernismo.

Por ello, resulta fundamental comprender que en el mail-art las redes de comunicación priman sobre su contenido, cualquier cosa puede atravesar el correo postal y alcanzar el grado de obra mail-artística (desde un motico a una cinta de vídeo pasando por tu propio cuerpo si lo acepta el servicio de correos) siempre que se dé en un contexto de paridad comunicativa ajeno a los filtros institucionales que disciernen el valor artístico de una obra. Y por eso, porque la cuestión del valor es ajena a las redes de mail-art, al menos entre las fieles a la original NYCS que se mantienen operativas bajo los principios del intercambio o trueque, el asunto de la venta de las obras, algo que inflige tasaciones en función de variables extrañas a las propias piezas, o la subasta pública de obras recibidas de modo desinteresado por los depositarios, despierta la inmediata reacción contraria de los mail-artistas, como se puede comprobar visitando el sitio que CR ha habilitado para su protesta, donde abundan las opiniones contrarias a la subasta de obras de mail-art o su aceptación por razones benéficas, de nuevo la proximidad al trueque que establece el valor conforme a criterios de uso y no cambiarios.

Preguntados los promotores de la protesta contra esta subasta de obras de mail-art, me recuerdan la primacía del intercambio sobre la venta, y la perversión que supone su introducción en los procesos equitativos y paritarios de comunicación entre obras, al transformar el hecho comunicativo en un fenómeno de mercado en el que la reverencia del valor se impondría al significado de la acción.

Me permito discrepar de esta proscripción general de la valoración económica en el mail-art, y acudiré a los ejemplos del net.art, que considero heredero directo del mail-art sin forzar la Historia, incluso el mail-art sufrió un fenómeno tan característico del net.art como el spam.art, la quick-kopy (kopia-rápida). Cuando el intercambio mail-artístico se encauza, entrados los setenta, hacia el envío de obras a listas postales publicadas en los fanzines realizados por los mail-artistas y el añade y devuélvelo se convierte en suma y sigue, algunos mail-artistas aprovechan los recursos de la fotocopiadora (y se adentran en el copy-art) para bombardear las listas de distribución, fenómeno idéntico al ocurrido con el spam.art que surge con los inicios del net.art contra las listas de ímeil especializadas y que anticipa, como la quick-kopy, toda la basura que satura nuestros buzones postales y electrónicos.

El net.art insiste tanto en la comunicación igualitaria y la eliminación de las distinciones entre artistas, comisarios, ciudadanos y cualquier otra tipología que se quiera aplicar a los que se ven envueltos en él, que muchos net.artistas operan como comisarios y organizan sus propias muestras de net.art, como hicieran los mail-artistas, o, gracias a que mantener cierto tipo de sitios en la inet no resulta caro, se convierten en sus propios difusores sin intermediarios, como antes los mail-artistas, y vuelven a participar en convocatorias contrarias al devenir histórico (recientemente el Wartime Project contra la invasión de Iraq ), así como gran parte de los fundadores del net.art lo han abandonado al recibir el reconocimiento que supone su puesta de largo en el Whitney Museum, esta vez en 2000.

Sin embargo, los net.artistas se enfrentan al fenómeno de la comercialización sin tantos prejuicios como sus hermanos mayores. Es cierto que hubo reacciones contrarias, pero, al margen de autores como Fred Forest, Auriea Harvey & Michael Samyn o Mark Napier, que venden el acceso, John Klima que realiza ediciones limitadas, o Joshua Davis y 0100101110101101.ORG que venden cedés fetiches, imagen del disco duro del autor o conteniendo un virus informático desarrollado por ellos mismos, es norma no participar en ninguna exhibición de net.art organizada por una institución artística, pública o privada, si no satisface los derechos de exhibición, enlace; solución que permite mantener los sitios abiertos y nada lesiva de la paridad entre los net.artistas, ni de su relación con los ciudadanos que se acercan a las obras de net.art, a la vez que permite recibir ingresos para el mantenimiento y hospedaje de sus obras.

Ésta podría ser la pista para que el mail-art resuelva sus relaciones con el comercio del arte sin perder su acento característico en la interrelación paritaria entre sus participantes: la exigencia de un canon institucional, si las instituciones toman la iniciativa de una exposición, y su total ausencia cuando se trate de convocatorias entre mail-artistas, sin que ello repercuta nunca sobre el fruidor.

Stewart Home: El asalto a la cultura. Corrientes utópicas desde el Letrismo a la Class War. Barcelona. Virus Editorial. 2002. Pág. 152.

John Held, Jr.: Tres Ensayos Sobre Arte Correo.

Reconozco mi osadía al situar a Fred Forest entre los net.artistas pero como fue el primero en vender el acceso, la contraseña en su caso, a una obra colgada en la inet, y presumir de ello, lo traigo como precedente. Uno puede informarse sobre el suceso en < http://www.imaginet.fr/forest/>, y ver el aspecto de la obra Parcelle/Réseau cuando no la posees en , donde encontramos la obra en pago por visión, Skinonskinonskin, . En el mismo sitio podemos encontrar una obra adquirida por estos artistas a la fundacional Olia Lialina , e incluso asistir al cierre del trato entre los artistas, compradores y vendedora, en .

Su sitio es el conocido < http://www.potatoland.org/>; y quien desee adquirir una de sus obras puede elegir entre Waiting Room y Tower .

Hospedado en < http://www.cityarts.com/lmno/index.html>; su obra en edición limitada, Earth, puede ser consultada en .

Radicado en < http://www.joshuadavis.com/>; quien desee adquirir un fetiche de su obra Praystation debe apuntar a .

Su sitio no voy a indicarlo porque está implícito en su nombre, pero sí daré el puntero para adquirir un cederrón infectado con su obra biennale.py .

Finalmente cabría destacar el caso del net.artista y coleccionista de obras de net.art Doron Golan < http://66.240.176.74/>, a quien desee visitar su colección le invito a pasar por < http://www.computerfinearts.com/>.

Boletín Oficial del Taller del Sol