DERIVAS Y DESAFÍOS DE LA PERFORMANCE LATINOAMERICANA. Silvio De Gracia

 

LA PRODUCCIÓN DE PRESENCIA ENTRE EL CONTEXTO, LA TRADICIÓN Y EL FUTURO.

 Silvio De Gracia

 En el arte de performance el cuerpo es una herramienta para crear imágenes y para intentar un mayor conocimiento de la realidad. La producción de presencia es inseparable de la conciencia del instante presente, pero al mismo tiempo desnuda las marcas que la historia impone sobre los cuerpos. Como la memoria del pasado se inscribe en la carne, no hay posibilidad alguna de que la performance se desvincule de la complejidad del mundo y de los acontecimientos históricos, sino todo lo contrario. En ciertos momentos, pareciera que la relación entre el contexto y el uso del cuerpo como medio de expresión fuera algo natural, algo que pertenece al orden interno del arte de performance.

 Probablemente, en ningún otro escenario como en Latinoamérica, se evidencia un acercamiento más profundo entre las emergencias del contexto y las prácticas asociadas al campo de la performance. Un rápido recorrido por el arte de performance producido en la región basta para reafirmar las palabras que Aracy Amaral pronunciara en el marco del Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual, cuando se atrevió a ponderar la idea de que el no-objetualismo latinoamericano estaba dotado de una identidad no subsidiaria de las directrices del arte acción internacional [1]. Esta identidad,  marcada por  la irrupción de propuestas donde se revela una connotación política en sentido amplio, va a traducirse  “en una preeminencia de la acción contextualizada, no sólo una acción que como toda práctica artística proviene de un contexto específico del que no puede desligarse, sino una acción que constitutivamente enfatiza su compromiso con la realidad y que se proyecta como reflejo y como instrumento interpretativo de las tensiones que se despliegan en ella”[2].

 En los orígenes de la performance en esta zona del mundo, a fines de los 60 y más definidamente en los 70, varios países de la región sufrieron golpes militares que quebraron el orden democrático y que instalaron modelos autoritarios y represivos. Es en estos contextos de convulsión política, de control policiaco y de violaciones a los derechos humanos donde más claramente puede rastrearse la génesis confusa y accidentada de la performance latinoamericana. A la luz de circunstancias históricas traumáticas que demandaban nuevas estrategias de representación y de simbolización, el cuerpo del artista es llamado a encarnarse como “cuerpo político” que debe hacer visibles los ultrajes del cuerpo social bajo los dispositivos coercitivos de los regímenes autoritarios.

Los 70’s y los 80’ marcan en América Latina una politización de la estética, y en el campo específico del arte de performance se consolida una vertiente fuertemente crítica, indisociable del flujo de los acontecimientos políticos y sociales. Esta vertiente política, donde se desdibujan los límites entre artisticidad y politicidad, llega a configurar un estilo característico de la performance latinoamericana, que con mayor o menor intensidad pervive hasta el presente.

 A fines de los 80’s, una vez recuperada la democracia en aquellos países que habían soportado regímenes dictatoriales, la vertiente política de la performance no desaparece, pero sí se debilita y deriva hacia manifestaciones que muchas veces resultan estereotipadas y vacías. Sin embargo, pronto se presentarán otras problemáticas que obligarán a los artistas de performance a sostener su compromiso político. La deshumanización impuesta por el neoliberalismo y su modelo de exclusión social que afecta a gran parte de Latinoamérica en los 90’s, va a reflejarse en estrategias estéticas que re-instalan el discurso crítico de la performance y el arte acción en el escenario urbano, a través de intervenciones y acciones callejeras que dan continuidad a las prácticas disidentes o contra-hegemónicas de los 70’s.

 A mediados de los 90 y más decididamente a partir de 2000, la performance latinoamericana empieza a experimentar una considerable transformación de su retórica significante y de sus recursos formales. En estos cambios se evidencia el peso de las nuevas circunstancias históricas, con el marco referencial hegemónico de la globalización; pero también, y de modo fundamental, la intensificación del avance en el campo del arte de las nuevas tecnologías que provocan inusitados desplazamientos y vinculaciones entre las poéticas de los distintos géneros. Si uno de los rasgos paradigmáticos del arte contemporáneo o “globalizado” es el desborde de géneros o la transdisciplinariedad, esto va a resultar aún más observable en la performance, que es un género constitutivamente nacido del quiebre o cruce de géneros.

 Ya en la segunda década del siglo XXI, la performance latinoamericana parece más vital y consolidada que en etapas anteriores, pero paradójicamente, nos ofrece más incertidumbres y  nos plantea múltiples interrogantes en torno a su presente y su futuro. ¿Puede revelarse eficaz este lenguaje para entender y transformar la realidad? O por el contrario, ¿no está más expuesto que nunca antes al riesgo de ser desactivado bajo la lógica mercantil de la espectacularizacón y la museización? ¿Dónde se inscriben las prácticas actuales? ¿El futuro se proyecta desde un punto cero, como un salto al vacío? ¿O la performance actual mantiene su diálogo y vinculación  con la tradición de los 70’s? ¿Cuánto se modifica  la producción de presencia a través de las diversas mediaciones tecnológicas? ¿Los artistas apuntan hacia las búsquedas más ligadas a la  mirada estética  o a la poética significante antes que a la urgencia de los significados que tratan de explicar y cuestionar un determinado contexto? ¿Es exagerado afirmar que Latinoamérica conserva una reserva utópica orientada a la defensa de los valores fundamentales del hombre, y que el arte de performance es su canal privilegiado de expresión? Este Encuentro Latinoamericano de Performance intenta responder a estas preguntas y a otras aún no enunciadas.

Uno de los ejes de este Encuentro es la necesidad de ver y repasar lo heredado, lo ya probado, la tradición que se ha definido en torno a ciertas prácticas y concepciones del arte de performance latinoamericano. Como si continuar dialogando con el pasado que ya conocemos fuera el procedimiento más simple y eficaz para inaugurar nuevas instancias de conocimiento. Volver a mirar atrás no significa entonces una concesión a la nostalgia ni la caída en un afán repetitivo, sino la posibilidad de reprocesar la memoria y desde ella tentar  líneas inexploradas de investigación y de producción para redefinir el presente y el futuro del arte de performance de esta región. La tradición no es ya un concepto inamovible, escindido del presente, que debe predisponernos a la reverencia o el rechazo, sino un repertorio disponible para ser revisitado y actualizado. Cuando interrogamos la tradición desde el presente, podemos darnos cuenta de que su devenir es producto de procesos dinámicos, mutables y dialógicos que aún nos confrontan y nos interpelan. En ese sentido, puede entenderse el homenaje a la figura de Clemente Padín como una forma de  acercamiento directo a una tradición que todavía nos invita al re-descubrimiento y al asombro.

Entre la tradición y el presente, la performance latinoamericana se enfrenta al desafío de la experimentación que la aleje por igual de los estereotipos, de las reiteraciones y de la opacidad de acciones vaciadas de sentido. En la intersticialidad, en el desborde de los conceptos y procedimientos momificados, es donde se juega la chance de un arte que pueda combinar exitosamente la reflexión estética y la vocación crítica.

El otro eje de este Encuentro es el develamiento en torno al futuro de la performance latinoamericana. Las propuestas de algunos artistas emergentes hablan inequívocamente de un futuro que está desarrollándose en el instante presente. Paradójicamente, el futuro de la performance es casi una ficción, un ritual encriptado. ¿Cómo pensar el futuro de un lenguaje que es todo presente y que es tan efímero como la fugacidad de una mirada? El futuro está ante nuestros ojos, aquí y ahora. Pero para proyectar el futuro que es presente y que fluye inasible e imprevisible necesitamos artistas que toquen lo real, que se desmarquen de toda certeza  y que se arriesguen en el terreno potencialmente infinito de la vida. Poner el cuerpo en la performance es siempre una  forma de construir futuro. Porque lo que hace la performance, en realidad, es poner el cuerpo para no perderlo, para no deshabitarse, para que nadie tenga que correr la suerte de volverse un sujeto fantasmal. De esa apuesta por poner el cuerpo se desprende una concepción de futuro en la que la actualidad se entiende y se interpreta desde una dimensión humana. En el caso de Latinoamérica, poner el cuerpo en performance es, inevitablemente, y más que en cualquier otra geografía, hablar de la realidad con el imperecedero deseo de transformarla.

Los artistas presentados en este Encuentro definen solo un momento dentro de una historia y un relato más amplios. Aportan diferentes formas de crear y pensar el arte de performance desde su condición de latinoamericanos, dialogan con la tradición o la desconocen, dan cuenta de que sus cuerpos aún pueden contar algo sobre la realidad o por el contrario persiguen el ensimismamiento estético. En cualquier caso, permiten explorar y remover las ideas y representaciones naturalizadas en torno a la singularidad del arte de performance practicado en Latinoamérica. Son presencias efímeras, en definitiva, dentro de una matriz que, paradójicamente, es mutable y difusa, y que permanece abierta a la exploración de nuevas maneras de ver y de accionar.

                                                                         7 de marzo de 2015

 NOTAS

[1] Amaral, A: “Aspectos do nao-objetualismo no Brasil”, Primer coloquio latinoamericano sobre arte no objetual, Medellín, 1981, p.1 ] “Parece posible afirmar que las acciones que distinguen, que singularizan el no-objetualismo en Latinoamérica, respecto de los demás realizados desde los años sesenta en Europa y  los Estados Unidos, son las puestas en que emerge, integrada a la creatividad, la connotación política en sentido amplio (…) Al manifestar esa intencionalidad política se revelan a sí mismos, comprometidos con el propio aquí/ahora…”

 [2] De Gracia, S: “Entre la acción “contextualizada” y la acción como instancia estética. La encrucijada del performance latinoamericano”, en Integración y resistencia en la era global. Evento Teórico Décima Bienal de La Habana, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, 2009, p. 244

 Silvio De Gracia

 Junín, Buenos Aires, Argentina. Además de su propio trabajo como artista, se desenvuelve como curador independiente, investigador y teórico. Entre 2002 y 2010 fue director y curador de varios eventos de videoarte y performance en Argentina, entre otros: PLAY – Festival Internacional de Videoarte (2004/2006); INTERFERENCIAS – Encuentro Internacional de Arte de Acción (2005/2007); man in transit – Festival Internacional de Video y Performance (2008) y el Festival Transvideoplay (2010).

 En 2004 fundó proyecto VideoPlay, una plataforma internacional para la colección y difusión de video-performance, iniciando una intensa actividad de colaboraciones e intercambios con varias galerías internacionales, museos, fundaciones privadas e instituciones públicas de todo el mundo.

Como especialista e investigador en el arte del performance, De Gracia ha sido co-curador de la Primera Bienal Internacional de Performance DEFORMES, en Santiago de Chile (2006) y “Performance Presente Futuro”, en Río de Janeiro, Brasil (2008). En 2012, fue uno de los curadores del evento más importante dedicado al videoarte en el Programa Colateral de la Oncena Bienal de La Habana, con el proyecto “In excess –Flyers”.

 Entre otras exposiciones recientes, fue curador de CUERPOS EN DISIDENCIA Documents in photography and video of Performance Art in South America in the 1970s and 1980, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, Venecia, Italia, 2014; INSURGENCIAS URBANAS Estrategias artísticas subversivas y espacio público en el contexto sudamericano. ELÍAS ADASME. PAULO BRUSCKY. VÍCTOR GRIPPO. ARTUR BARRIO, Document Art Gallery, Buenos Aires, 2013; y LATINOS DE ACCIÓN Selección Latinoamericana de Video-performance, Weber-Lutgen Gallery, Sevilla, España, 2012.

 Su producción teórica incluye ensayos y artículos que han sido publicados en revistas especializadas, libros y sitios web. Sus textos se han incluido en los libros Utopías de la proximidad en el contexto de la globalización. La creación escénica en Iberoamérica, AVAE Archivo Virtual de Artes Escénicas, Universidad de Castilla – La Mancha, España [2010]; Integración y resistencia en la era global.Evento Teórico Décima Bienal de La Habana, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, Cuba [2009]; Performance Presente Futuro, Oi Futuro Foundation / Contracapa, Río de Janeiro, Brasil [2008], entre otros. Es miembro del comité de redacción internacional de la revista canadiense Inter art actuel, colaborando especialmente en la difusión de las prácticas de arte acción y performance de la escena latinoamericana.

Ha sido invitado especial en la Oncena Bienal de La Habana [2012]; 3rd Thessaloniki Biennale – Performance Festival [2011] y Décima Bienal de La Habana [2009].

http://www.encuentrolatinoamericanodeperformanceparticipacion.com