El Subte abre “El Archivo Clemente Padín”, con curaduría de Riccardo Boglione

En la sala M del Subte, el visitante encontrará a partir de mañana a las 19 horas, un conjunto de vitrinas donde se expone la obra impresa del artista, tanto libros como revistas. Pero también hay material de otros artistas que solían intercambiar experiencias y papeles con él, sobre todo los argentinos Edgardo Antonio Vigo y Graciela Gutiérrez Marx, el brasilero Paulo Bruscky y el chileno Guillermo Deisler.

Además, unos paneles reproducen las piezas de poesía visual y concreta más significativas de Padín, que abarcan de los años 60 al 2000. Junto a videos con performances del artista, hay también una pequeña parte de una muestra de arte correo que Padín organizó en 1986 para protestar contra el Fondo Monetario Internacional, con obras originales.

“Hay una cuarentena de impresos, entre libros y revistas, una veintena de paneles y una veintena de obras originales. Muy heterogéneos, en cuanto a formatos y soportes, desde collages únicos y grandes, a postales: para mí es importante que se destaquen tanto la investigación formal de Padín y de otros actores de la experimentación verbo-visual, como el componente directamente político de casi todos los trabajos que se generaron, y en parte se siguen generando, en este clima de renovación total y totalizadora”, explicó Boglione a El País.

Semejante conjunto llega a este museo luego de un largo camino. Padín decidió en 2010 dar en comodato a la Universidad de la República la totalidad de su archivo, donde se guardan tanto sus obras como las de cientos de artistas que estuvieron (o están) en contacto con él. Los esfuerzos de la Red del Conceptualismo del Sur, del Reina Sofía de Madrid y de la propia UdelaR, lograron que el archivo sea hospedado en el Archivo General de la Universidad (AGU). “Cuando el material llegó a la sede del AGU de la calle Chaná, Vania Markarian, la responsable, me llama para coordinar el proceso de catalogación del material: hasta ahora todos los libros y las revistas están fichados, falta una descripción detallada de otra parte del material, aunque sí hay una sumaria”, puntualiza el curador.

Boglione no duda al calificar a Padín como “una figura central y una de las que tienen más proyección internacional. En los últimos años, además de participar en primera persona en cuantiosas manifestaciones como performer, se hicieron muestras de sus trabajos en varios países, por ejemplo Alemania y México”. Y agrega que en el archivo en cuestión, todavía le falta “terminar con la descripción detallada de los ítems por un lado, y por el otro, está en curso un proceso de digitalización de parte del material analógico, sobre todo videos”, explica el curador y coordinador de ese archivo.

VITRINAS.

Volviendo a la exposición del Subte, su curador señala que “la idea de la muestra es, por un lado, dar cuenta de la actividad de Padín como artista, remarcando su papel central, a nivel latinoamericano y global, de poeta visual. Y también como editor. Pero, por el otro, contar también la historia del archivo, que no es una mera acumulación de materiales diversos, sino que explicita la increíble red de conexiones entre escritores y artistas de todo el mundo, animados por una voluntad de transformación de los lenguajes expresivos, sobre todo en las décadas 1960-1980 que, de hecho, son las mejor representadas en la muestra”.

La exposición también relata, a través de una pequeña intervención y de una video- entrevista a Padín, cómo la dictadura destruyó dos veces el archivo, entre 1973 y 1977, obligando el artista, cuando se vuelve a la democracia, a reconstituirlo con la ayuda de amigos y colegas que donan, hasta donde es posible, las piezas perdidas.

Sobre sus piezas favoritas, Boglione señala que su interés principal se enfoca en la producción editorial de Padín. “Los huevos del Plata y Ovum son dos revistas que se destacan a nivel internacional entre las decenas que surgen mundialmente entre principios de los 60 y mediados de los 70. Los libros que Padín edita también son clave: por ejemplo es él quien publica la primera edición en español del célebre poema de Allen Ginsberg Aullido. No es casual que en 1977 cuando encarcelan a Padín por escarnio y vilipendio a la moral de las Fuerzas Armadas se usen como pruebas sobre todo algunos libros editados por él en los 70”, reflexiona.

Y a la hora de hacer un balance global de la obra de Padín, Boglione destaca: “Más allá de algunas piezas puntuales y de sus proyectos editoriales, la coherencia que tuvo por la cual nunca salió del ámbito experimental en ninguna de sus múltiples actividades”.

El Archivo Clemente va en Centro de Exposiciones Subte (Pza. Fabini) hasta febrero. La entrada es libre de martes a domingos de 12 a 19 horas.

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El artista y el curador

La obra de Clemente Padín (Lascano, 1939) transita desde los años 60 por la poesía visual, el video, la performance, la gráfica y la edición de libros y revistas, en una búsqueda de experimentación que incorporó también la tecnología digital. Su horizonte siempre fue la función social del arte junto al activismo político. EN 2005 recibió el Premio Figari.

Riccardo Boglione Génova, Italia, 1970) es un italiano radicado en Uruguay, donde ejerce la crítica de arte, entre otras actividades. Doctor por la Universidad de Pennsylvania, se ocupa de temas vinculados a las vanguardias y el arte visual. Ha trabajado en la organización de exposiciones y ha publicado varios libros de corte experimental.

CARLOS REYES dic 8 2014