Intervención espacial: Buscando a Huidobro Nº4 De Juan Miguel Cortés (Juanmi) (Sestao 1969) / Por César Reglero

La valoración de una acción trepidante / Por César Reglero

Fotografía de Esteban Antolín Montero

Intervención espacial: Buscando a Huidobro Nº4 

De Juan Miguel Cortés (Juanmi) (Sestao 1969).

Fotografía de Esteban Antolín Montero

 Para hacer este relato tomo como referencia tres comentarios del propio autor de la acción y diseñador de una serie de acontecimientos que a continuación  sucedieron:
A/

“Buscando a Huidobro” es el resultado de un trabajo de inmersión en el poema de Vicente Huidobro, “Altazor” (1931). Se compone de varias intervenciones espaciales para las cuales recojo pequeños fragmentos de esta obra, clave en la historia de la poesía experimental. Las instalaciones son un juego de palabras en las que intervienen el espacio y el espectador.

Atónito contemplé la intervención en el espacio, que, además de espectacular, era desconcertante, hiriente, satírica y, en algún momento llegué a pensar que aquello acabaría mal. Dentro del metalenguaje empleado, y en un ataque directo a la línea de flotación del corazón del poeta, visual, discursivo, cacofónico, fonético y experimental. Las palabras mal sonantes fueron  el combustible que permitieron al rapsoda contemplar con crudeza una realidad tangible: ¡¡¡Hay que matarlos¡¡¡…//… ¡¡¡El mejor poeta es el poeta muerto¡¡¡

tds

B/

…//…Escenógrafo, maquetista, escultor, cartelista y creador de múltiples espacios, en los que cada trabajo es un nuevo reto y una oportunidad de aprender y experimentar…//…

Efectivamente, sobre la marcha, me di cuenta de que el espació se hacía cada vez más pequeño. El reto estaba planteado, la oportunidad de aprender era evidente y la necesidad de experimentar, palmaria. Por eso no me extrañó nada que afloraran las primeras pancartas y que los lemas se fueran repitiendo de forma cansina y machacona: ¡¡¡Muerte a los poetas que nos tienen saturados¡¡¡. El experimento demostró que, al fín y al cabo, aquella lección para el poeta sería una fuente de conocimiento, y tendría la oportunidad de reivindicarse sumándose a la manifestación y siendo más radical que nadie.

tds

C/

 …//… Soy un ladrón de frases y de letras. Me gusta jugar con las palabras y con el espectador. Todavía sigo sin saber muy bien dónde está el límite entre el arte plástico y la poesía visual y si en realidad existe.

En esta tercera fase, y antes de que pudiera darme cuenta, la manifestación ya estaba en la calle, y a la misma se habían sumado los matadores y los matados, que llegaron a compartir pancartas y cánticos. Los lemas iban subiendo de tono y el griterío cada vez mayor. Por decirlo de alguna manera, aquello parecía una congregación sadomasoquista-poética-visual, donde los papeles se intercambiaban sin pudor y a nadie le importaba lo más mínimo si aquello era una acción poética, o un poema visual-experimental camino del absurdo y a la búsqueda del Huidobro Nº4. El caso es que la alquimia funcionó y por fin Juan Miguel Cortés  pudo entrar en las entrañas  de “Altazor” sin heridas dignas de consideración y rodeado de clarines y trompetas.

tds