Sobre cornadas visuales y saltos de derechos de autor a la torera. Entrevista a María Cañas

Por Jaime Romero // …//…

Sobre cornadas visuales y saltos de derechos de autor a la torera. Entrevista a María Cañas

María Cañas (Sevilla, 1972) amplia su carácter quijotesco, donde el reto de ver y archivar todo lo que ve se amplifica infinitamente para luego ser “remezclado” en sus obras. “No llega a ser una retrospectiva pues quedan muchas creaciones que se han quedado fuera de la selección” Sin embargo a nivel de trayectoria, es una exposición de media carrera, donde además de fotomontajes, destaca su denominada videomaquia “arte de lidiar y reciclar todo nuestro detritus audiovisual”, video guerrilla, cine porcino, cine sin cámara, cine “háztelo tu mismo”… adjetivaciones que M. Cañas admite para su activismo crítico y consciente.

APROPIACIONISMO

Término que engloba gran parte de su efervescente creación es “apropiacionismo” que surge en la autora como una necesidad de homenajear a Duchamp “el arte es un juego de todos los hombres con todas las épocas”. El apropiacionismo se entiende como reubicación de ciertos productos artísticos a través del juego de romper, descomponer y al mismo tiempo recomponer piezas y unidades de discurso en una nueva visión crítica, consciente. M. Cañas intenta encajar en la actualidad a personajes como Buñuel, Bacon, a través de las técnicas de apropiacionismo y remezcla de vídeo, y montaje crítico de lo ajeno; “Se trata de hacia dónde conduzco el contenido, no de que estoy robando contenido, al fin y al cabo doy cornadas visuales y me salto los derechos de autor a la torera a través de mi videomaquia” añade M.Cañas.

La autora reivindica la cultura libre, precios populares, la eliminación de intermediario, etc. Haciendo un trabajo más crítico y libre e instando una urgente liberación de nuestra memoria histórica para que sea posible su intervención y remezcla.

Ante el vasto paisaje audiovisual y fotográfico, la autora sufre de cinefagia apocalíptica militante pues puede llegar una hecatombe que erradique toda la información videográfica, es la idea que se sitúa tras el contenido de su obra. Cañas apela a la humildad aunque luego encuentra en su obra la contradicción del ego, la autocensura y la crítica constante a la censura a la que no pretende doblegarse, “en cualquier momento una casual destrucción acaba con esta soberbia de la persona creadora así como del espectador” manifiesta M. Cañas.

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Este dilatado espacio donde ella se sumerge, pues las barreras materiales de acceso, reproducción y distribución de información y material audiovisual han caído, en muchos casos se sitúan en clouds, como nubes de big data. “No podemos olvidar que estas clouds están formadas por cables, metal, servidores al servicio de intereses capitalistas voraces de corporaciones que ni son críticas ni horizontales donde prima la censura” señala la artista sevillana. “Hay algo sibilino; un barbarismo por controlar los datos privados del usuario”.

No obstante, en ella prima la contradicción y reconoce ser una ciberyonki, pues es en el mismo medio donde “puedes crear salvajismo mediáticos, creando cortocircuitos”, aunque también añora la pausa y la lectura de una novela, donde no prevalezca la rapidez ni lo encapsulado. dentro de “deriva en la que vivimos, que a su vez es complejo y donde todo prácticamente es igual”, de ahí que sus relatos se conciertan dentro de una adjetivación como es “Glocal” (global y local) queriendo romper con los transfronterizo en sus creaciones.

Ese referente “Glocal” lo podemos ver claramente en su video-collage “Holly Thriller” en que costaleros se mueven al ritmo del Bille Jean de Michael Jackson, interpretada por una banda de cornetas y tambores. “Me duele España como a Miguel de Unamuno”, señala Cañas.

En otro de sus vídeos titulado “Al compás de la marabunta” podemos ver el ecosistema de hormigas y su canibalismo bajo la sonoridad de los campanilleros, marcha cofrade, mostrando una imaginería lúgubre, operando en “un canibalismo iconasclasta”

Se villana, es un muestrario de la industria de los fanatismos, un homenaje a “la historia aperreá, a las prostitutas, al folklore de pueblo, no como colección de antiguallas sino como intrahistoria a través de la risastencia fuera de protocolos y en muchas ocasiones transformadas en una provocación a los rituales oficiales” define M.Cañas.

El reciclaje encaja con la poética de la resistencia. Le excita la serie B, hacer salvajismo mediático, hackear el paisaje audiovisual y remezclar políticamente todo lo que nos rodea y se nos lanza. El tomar la pornomiseria como ella denomina a los reality show, no poderles cambiar la vida, grabándola, es una exculpación de una misma. La recolección de archivos visuales que realiza Cañas se desintifica de la capacidad de transformar y ayudar a la gente que tiene la grabación, pues cree que su necesidad de archivo se articula en “una actitud guerrillera-espiritual y en encender el fuego de la gente”

Oscila entre la deconstrucción y la reconstrucción de los valores y el significado en una cultura sobrecargada. Cree en el Ave Fénix, de ahí el fuego constante que hay en Risas en la Oscuridad, es la pieza maestra en gran formato de la exposición, siendo un homenaje a todas las quemadas y resurgidas de sus cenizas. En el propio fuego, Cañas ve construcción. Delete y volver a empezar. En la vida andaluza hay siempre segundo acto, por todas nuestras risas y lloriqueos. “Femme fattales” es una obra que propone un aquejare en el que sacuden las brujas que se atrevieron a caminar más allá del camino marcado.

La mano que trina

De las cuatro series que ha producido expresamente para esta cita destacamos “La mano que trina”, en la que alerta de la omnipresencia de internet. Frente a una reinvención del logotipo de Google en el que la marca se rebatiña como God, una pantalla nos muerta un inventario apocalíptico, donde la tecnología neutraliza lo humano -Necesito que quiten internet, mi madre está metida en Facebook y yo tengo hambre” suplica un niño en unos de los vídeos mientras su madre no se inmuta frente a su ordenador”. “Los ordenadores y los nuevos dispositivos están acabando con nuestra masa crítica”, lamenta M.Cañas que reconoce esta inagotable magma de contenidos que nos ofrece internet.  Bajo la pantalla que podemos ver, Cañas ha colocado una montaña de chatarra tecnológica, metáfora del mercado insaciable que “a través de la obsolescencia programada hacen que consumamos más y pensemos menos y nos creamos muy modernos. La verdadera modernidad es leerse una novela de principio a fin”.

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En otro de sus vídeos titulado “Al compás de la marabunta” podemos ver el ecosistema de hormigas y su canibalismo bajo la sonoridad de los campanilleros, marcha cofrade, mostrando una imaginería lúgubre, operando en “un canibalismo iconasclasta”

13 obras audivisuales y 167 fotomontaje que ilustran esta insubordinación de María Cañas que se apropia de los códigos existentes de los discursos audiovisuales para repogramarlo, subvertirlo, interrogarlo y habitarlo, es toda esta gran exposición que se podrá ver hasta el próximo 11 de Octubre en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla.

REPORTAJE COMPLETO EN

http://parabelum.es/cornadas-visuales-y-me-salto-los-derechos-de-autor-a-la-torera/