WALKING WITH DUCHAMP Silvio De Gracia / performance / interferencia en entornos urbanizados en distintos países.

WALKING WITH DUCHAMP Silvio De Gracia

Walking with Duchamp es una performance / interferencia en entornos urbanizados en distintos países. Es una obra en progreso que intenta interpelar y resignificar los contextos en los que instala su estrategia de tránsito y deriva. Empleando el icónico urinal o mingitorio de Duchamp, obra-fetiche del arte contemporáneo, la obra explora por vía de la extrañeza y la irrupción, las interrelaciones entre arte, arquitectura y espacio público. Es una acción que supone un itinerario transcultural, un viaje y un recorrido que se apuntalan sobre la urgencia de vivir y percibir los espacios y la dialéctica permanente entre el sujeto y su entorno.

Derivas y subversiones del ready-made

Por  Fernando Davis

En septiembre de 2011 el artista Silvio De Gracia recorrió las calles de la ciudad de Tesalónica, en Grecia, vestido de negro y con un pasamontañas cubriéndole el rostro, cargando, a lo largo de todo el trayecto, un mingitorio pintado de rojo. Desarrollada en el marco de la “3rd Thessaloniki Biennale of Contemporary Art”, la acción apostaba a desorganizar los pactos de sentido normalizados que administran los tránsitos y rutinas del cotidiano, mediante un tipo de intervención que trasladaba la cita del ready-made de Marcel Duchamp desde el espacio artístico al territorio extendido de la ciudad. Walking with Duchamp, tal el nombre de la performance de Silvio De Gracia, introducía la deriva como estrategia micropolítica que interpelaba el tejido urbano en su trazado disciplinario, con el propósito de trastornarlo desde el gesto dislocatorio de una acción que el mismo artista caracterizaba como “interferencia”. Si el ready-made diagramaba su tenor crítico en la doble operación de descalce y recontextualización de un objeto de producción industrial, despegado de sus espacios de circulación y colocado en la sala de exposiciones; en una estrategia de signo contrario, la provocativa performance de Silvio De Gracia invertía los términos de este programa, al devolver el objeto al cotidiano. Así, Walking with Duchamp disputaba sus proyecciones disruptivas en la inversión de la operatoria del ready-made, gesto que reactualizaba, a la vez, un tipo de intervención central en los planteos del Vivo Dito de Alberto Greco y en los “señalamientos” de Edgardo Antonio Vigo.

La referencia a Vigo, y más concretamente a su primer señalamiento realizado en octubre de 1968 y titulado Manojo de semáforos, aparece implícita en la primera versión de Walking with Duchamp, un año antes de la presentación en Tesalónica, que De Gracia proyectó en La Plata, también en el mes de octubre [1]. En compañía de dos amigos, se paseó por las calles de la ciudad llevando en este caso tres mingitorios pintados de rojo, amarillo y verde, en alusión a los colores de las luces de los semáforos. En 1968, desde una convocatoria dirigida desde un diario y una radio de La Plata, Vigo postulaba una apropiación desalienada del cotidiano, mediante la simple acción de señalar un objeto corriente en la ciudad: un semáforo ubicado en el cruce de dos avenidas. Para Vigo, el potencial “revulsivo” del arte no se ubicaba en la producción de “obras”, sino en la capacidad de extrañamiento movilizada por la deriva poética, susceptible de trastornar nuestras relaciones naturalizadas con el entorno y potenciar la invención de nuevos espacios creativos y vitales [2]. La performance de Silvio De Gracia parece reactivar las opciones críticas de este proyecto, al tiempo que las complejiza en la circulación errante del ready-made. Como en el señalamiento de Vigo, la deriva del “semáforo” evocado en la secuencia de mingitorios de Walking with Duchamp, desarticula la lógica instrumental del objeto, su funcionalidad en la administración del flujo de vehículos y cuerpos en la ciudad. El semáforo-ready-made deviene en dispositivo de activación poética. En la no previsibilidad de sus itinerarios abiertos, la acción de la deriva en las calles perturba el orden racionalizado que fija y administra la trama normada de la ciudad en el trazado burocrático de sus límites y en la regulación disciplinaria de sus circuitos, mediante una mecánica de poder que al mismo tiempo controla y sanciona la circulación de los cuerpos. Así, la acción de Silvio De Gracia se propone como gesto dislocatorio que interrumpe el tejido de la ciudad en su orden naturalizado, con el propósito de advertir las tensiones de poder que lo organizan y regulan y provocar una fisura en la estabilidad de su entramado. En “la racionalidad de su planificación y de la normativización de sus espacios de tránsito, de trabajo, de descanso, de juego”, la ciudad, escribe De Gracia, “impone al devenir diario una lógica agobiante y totalizadora de sensatez y de acatamiento”[3].

Walking with Duchamp se inscribe en los desarrollos de una “estética de la perturbación”, cuyos planteamientos críticos De Gracia concentra en la apuesta por abrir “una ruptura o una grieta, aunque no sea más que mínima y efímera, en el entramado de los condicionamientos sociales” [4]. Una “interferencia”, en palabras del artista, que se aparta de las exigencias macropolíticas del activismo tradicional, con el propósito de incidir, desde una poética de la fisura y lo intersticial, en la afectación micropolítica del cotidiano. La interferencia apunta a “sacudir la inercia de la trivialización de los comportamientos humanos”, pero no para “transformar la realidad, sino tan solo para crearle fisuras, abrirle intersticios y ‘parasitarle’ su tejido racional y restrictivo”, desde una movilidad táctica que recurre a “la insensatez, la incongruencia, el delirio, la sorpresa”[5], como modos de interpelación.

La idea de la interferencia como acción parasitaria remite, una vez más, a Duchamp. ¿De qué otra forma, de hecho, puede pensarse el ready-made, sino como una intromisión parásita de un objeto “ya hecho” en el tejido institucional del arte? Para Duchamp, la estrategia del ready-made había supuesto infectar la sospechosa neutralidad del museo, introduciendo en el espacio artístico un objeto que, lejos de postularse como obra, apuntaba a poner en evidencia los regímenes de poder/saber de la institución. Pero la sanción del gesto antiartístico de Duchamp como arte, dirigida desde la misma institución cuya lógica el ready-made apostó a trastornar (para hacerla estallar en su legitimidad), su inscripción fetichizada en las salas del museo, neutralizaba la potencia revulsiva de dicha estrategia. Quizás sea la serie de fotos en la que, citando una acción de Ai Weiwei, Silvio De Gracia destruye un mingitorio sobre el suelo, donde el artista parece concentrar provocativamente las implicaciones críticas de su apuesta, llamando a desafiar, en la acción de dejar caer el objeto, la autoridad institucional del gesto de Duchamp, como un modo de mantener activo el perturbador voltaje del ready-made.

[Fragmentos del texto curatorial “Personal De Gracia. Derivas y subversiones del ready-made”, incluidos en el catálogo de la exhibición de Silvio De Gracia “Personal  Duchamp”, Junín, 2012].

Notas

1] De Gracia inició su performance en La Plata y un año más tarde, junto con su presentación en la mencionada Bienal de Tesalónica, volvió a realizarla en Lisboa (en el marco del evento Epipiderme, encontros à volta da performance) y en Atenas. Así, Walking with Duchamp fue proyectada por el artista como un work in progress, que prolongaba la acción descentrada de la deriva de la performance en su repetición, también descentrada, en diferentes ciudades.

2] Fernando Davis. “Prácticas ‘revulsivas’. Edgardo Antonio Vigo en los márgenes del conceptualismo”, en: Cristina Freire y Ana Longoni (orgs.). Conceitualismos do Sul / Conceptualismos del Sur, São Paulo, Annablume, USP-MAC y AECID, 2009.

3] Silvio De Gracia. La estética de la perturbación, Buenos Aires, El Candirú, 2007.

4] Ibíd.

5] Ibíd. De Gracia define su estética de la perturbación en proximidad con el concepto de “revulsión” de Vigo.

SOBRE WALKING WITH DUCHAMP EN TESALÓNICA

“La idea de la deriva en la ciudad (derivar), de acuerdo con el concepto de la psicogeografía de los situacionistas y combinado con un diálogo mental con Duchamp y su teoría de la desmitificación desafiando la obra artística, es retratado en la performance Walking with Duchamp de Silvio De Gracia. El artista, sosteniendo un urinal, explora el centro de la ciudad, atrayendo la atención de los transeúntes y causando diversos acontecimientos. El acto de deambular tiene como objetivo investigar las dimensiones políticas, económicas y sociales del espacio urbano, destacando al mismo tiempo nuevos problemas y situaciones que desafían la apatía y el adormecimiento que son puntos de referencia de las sociedades contemporáneas. Por otra parte, la acción provoca la revisión y reevaluación de la relación y la percepción de la vida urbana cotidiana y el arte, y la forma en que se percibe y se trata en este marco. La dicotomía entre lo privado y público, la relación entre lo personal y lo colectivo y la forma en que estos conflictos y analogías interactúan a través del arte, otorgan a la performance una cualidad estética social e inconfundible”.

Eirini Papakonstantinou. Curadora del Thessaloniki Performance Festival. En PERFORMANCE FESTIVAL catálogo- Thessaloniki Biennale, editado por State Museum of Contemporary Art, Thessaloniki, Grecia, 2011.

 

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www.silviodegracia.com.ar